El mundo en el que nos desempeñamos está cambiando marcadamente, y como resultado, trabajadores, independientes y empresas tendrán que adaptarse. En este contexto, ¿Cuál es el nuevo paradigma para la formación en habilidades y competencias laborales que necesitamos para hacer frente a la urgencia levantada por la pandemia?

La pandemia aceleró la evolución del mundo laboral. Si bien condenó a la extinción visiones tradicionales sobre la forma de trabajar, también sacó a flote el poder de algunas cualidades personales para sobrevivir y sobreponerse a la incertidumbre.

Por otro lado, existe una amplia gama de oferta de formación en habilidades digitales y de teletrabajo que son imprescindibles para responder a los cambios que ha generado el aislamiento en las actividades laborales y también en la vida cotidiana.

 Al tiempo que las nuevas tecnologías han cobrado terreno, las interacciones humanas que acompañan esta transformación no desaparecen, sino que se han vuelto aún más relevantes.

Se concluye que el virus provocó el mayor cambio de la fuerza laboral y reasignación de habilidades y competencias laborales desde la Segunda Guerra Mundial. 

Entre ellas se destacan las ‘blandas’, también conocidas como personales.

A diferencia de las habilidades “duras” o “técnicas”, no se trata de conocimientos en un área específica que sean enseñados a través de la formación académica.

Apelan a la forma en que nos relacionamos con los demás, por lo cual son aplicables a cualquier entorno.

Como corresponden a habilidades propias de los seres humanos nunca podrán ser sustituidas por robots o avances tecnológicos.

 Al contar con profesionales de excelentes habilidades blandas se convierte en un factor diferencial y crítico que permite a las empresas mantenerse competitivas y en crecimiento.

La demanda de las habilidades y competencias laborales tiene una expectativa alta por parte de las empresas con respecto al mercado laboral.

Un retorno a la condición humana implica un mejor desarrollo de competencias socioemocionales y de comunicación.

En tiempos de crisis, los trabajadores se enfrentan a un escenario laboral complejo: demanda de productividad e incertidumbre creciente. Es decir, no puedes dejar de ser productivo, pero al mismo tiempo estás preocupado por lo que puede pasar a futuro.

Flexibilidad y adaptabilidad

Parafraseando al teórico de la evolución, Charles Darwin: “No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que responde mejor al cambio”

Las circunstancias demandan capacidad de adaptación rápida y efectiva según se presenten, también la capacidad de acoplamiento a nuevos procesos, rutinas, a ser flexibles y realistas.

Inteligencia Emocional

Inteligencia emocional
Inteligencia emocional

En tiempos de crisis, las respuestas no siempre son favorables y una buena gestión de las emociones nos ayudará a mejorar tanto el entorno personal como laboral.

El logro de un ambiente amigable y eficiente en la empresa dependerá del balanceo y comprensión de nuestro estado de ánimo y nuestras emociones en nuestras actividades laborales.

Liderazgo

Es la capacidad de poder decidir cuando no tenemos la información completa, de tomar decisiones en ambientes inciertos.

Es fundamental empoderarse de manera positiva dentro del equipo de trabajo. Para ello, es fundamental la automotivación y para quienes manejan equipos de trabajo, el saber direccionar e influir de manera asertiva”

Empatía y tolerancia

Empatía y tolerancia

La realidad de cada individuo es diferente y aunque podemos afrontar un entorno de incertidumbre similar, cada uno vive una crisis distinta. Es importante tener en cuenta esto y ser muy empáticos con los compañeros de trabajo.

En tiempos de crisis, el ánimo puede variar y las emociones pueden estar a flor de piel, por lo que es importante entender y comprender sus circunstancias.

Creatividad e innovación

Búsqueda de soluciones novedosas frente a situaciones o problemas tradicionales. 

Ante la necesidad de renovarse y explorar alternativas, el pensamiento ‘out of the box’ es especialmente valorado.

Generar ideas de fácil aplicación a la realidad, proponiendo formas distintas para trabajar, se puede lograr haciendo propuestas disruptivas y empleando herramientas digitales. Las nuevas ideas se generan con la concepción de una mente abierta.

Responsabilidad (Accountability)

Es la capacidad de autogestión, de hacerse cargo. Es el ejercicio de orientación a los resultados.

En entornos de incertidumbre requerimos que el talento sea más organizado para enfocarnos en lo que aporte más valor y evitar gastar tanto tiempo en cosas que no ayudarán al crecimiento personal, profesional y organizacional.

Para aprovechar el tiempo y ser productivos, debemos hacer el seguimiento de cronogramas y proyectos, y ser capaces de dinamizar las tareas con el uso de la tecnología, esa es una gestión adecuada y un buen manejo del tiempo.

Comunicación digital

En tiempos de tecnologías de la información, es difícil encontrar este tipo de habilidades y competencias laborales tan valorada, tanto verbal como escrita.

No es lo mismo comunicar en un entorno tradicional de trabajo que en el terreno digital, esos son los nuevos retos, de la implementación de la tecnología para comunicar.

La capacidad de comunicar de manera rápida y concreta las ideas con la misma velocidad en la que funcionan los medios digitales, es el énfasis en la necesidad de colaboradores.

Conocer herramientas tecnológicas para comunicar, de poder, incluso, prospectar, subir contenidos, hacer presentaciones efectivas, la facilidad de expresión a través de una pantalla, es la posibilidad de generar valor a su trabajo.

Espíritu Colaborativo

Espíritu colaborativo

La colaboración y cooperación juegan un rol fundamental, pues los mayores desafíos demandan de mayor trabajo en equipo, por ello una actitud individualista sirve de poco para salir adelante.

Comprender que los resultados se deben dar en equipo, ser capaces de ayudar a compañeros y jefes, capaces de brindar soporte a su equipo de trabajo es lo que se espera de personas serviciales.

Capacidad de aprendizaje (Learnability)

No son de tanta prioridad los títulos que tienes, sino la capacidad que tienes de aprender cosas nuevas, en tanto el conocimiento constantemente se renueva, por tal razón viene en ascenso como uno de los aspectos más importantes: la capacidad y la voluntad de aprender permanentemente.

Pensamiento crítico

Pensamiento critico
Pensamiento crítico

 Otra de las habilidades y competencias laborales que están buscando las empresas es la capacidad de analizar, de discernir, de mirar y encontrar argumentos en diferentes situaciones, desde el punto de vista laboral.

Capacidad de resolver problemas complejos

Mostrar iniciativa para organizar las acciones a realizar y priorizar los pasos a seguir, es una de las habilidades y competencias laborales que articula varias características, entre ellas la facultad de entender cómo abordar los retos.

Resiliencia

Adaptarse a los cambios y generar resultados después de enfrentar problemas, es la capacidad que tienen las personas para desarrollar esta habilidad, que entre las habilidades y competencias laborales blandas es la más compleja de implementar.

Lograr optimizar los procesos a partir de la experiencia de vida y que la persona esté en capacidad de aprender de sus errores.

Etica laboral

Con una ética sólida se vuelve más relevante enfrentar muchos desafíos que no se pueden sortear si las personas no son responsables y profesionales en su trabajo.

Hacerse responsable de los resultados, ser determinado y buscar la excelencia en las tareas asignadas. Las entregas de informes, las estrategias aplicadas, tener iniciativa, ser capaz de reconocer los errores, el compromiso, los valores, el trabajar a consciencia, ser puntual y transparente.

El reto está en promover la formación en habilidades y competencias laborales transversales que permitan “transferibilidad” entre empleos en este contexto de incertidumbre, frente a un futuro incierto, en donde muchos trabajadores y emprendedores tendrán que adaptarse, actualizarse y “re-equiparse” para poder volver al mercado laboral.

 Así, la intermediación laboral con preparación para el trabajo (en inglés, job readiness) es imprescindible; y el coaching y la mentoría cobran mucha más preponderancia para ayudar a las personas a identificar y navegar opciones de aprendizaje y laborales. 

Estos incluyen oportunidades de upskilling (aprender nuevas competencias) y reskilling (adaptar competencias) y certificación de habilidades para poder vivir dignamente del trabajo.

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